Carabane y la pesca de gambas con mosquitera.

Islas Senegal 2008 Africa

Carabane es donde me fué otorgado el título de artesano.

Fuímos a Carabane recomendados por Toti y Lulú con el grupo peninsular que en Djembereng habíamos coincidio (catalanes y un basco).

Malviviendo!

Carabane es una pequeña isla que se encuentra en la desembocadura del río Casamance por la que no circulan vehículos. Un lugar en el que puedes hacer nada y dedicarte a contemplar y disfrutar, que es lo que hicimos.

Hay un par de alojamientos turísticos nos alojamos en "el francés", también por recomendación.

Unos dibujaban, otros silbaban, paseando, contemplando el paisaje, compartiendo...

Al atardecer vemos que unos chavalillos se meten en el agua con lo que parecían ser unas mosquiteras, y nosotros allí contemplando la escena y diciendo: ¿qué hacen? ¿para qué se meten en el agua con las mosquiteras? ¿las están lavando?

Creo que al cabo de una hora o así, que ya había oscurecido del todo, se meten en el agua los chavales y empiezan a tirar uno por aquí y otro por allí y a sacar lo que efectivamente no eran unas mosquiteras, sino unas redes de pesca llenísimas de gambas!!! Lo vimos claro: ¡con una mosquitera aquí sobrevives!

Por la noche el chiringuito del francés un espectáculo. Dicen... que había estado con Santana, de percusionista. El caso es que después de la cena llegó la banda con sus tambores y estuvieron allí dándonos un conciertazo de percusión incluído con el precio de la habitación. Fué genial!

Durante los momentos de lluvia teníamos tanto rato para estar sin hacer nada, que me puse a hacer un anillo con un trozo de coco (material abundante en la isla) y la navaja suiza. Como lija usé palos piedras y arena.

Y una tarde, algo lluviosa también, se puso allí al lado del chiringuito del francés un hombre que construía cosas con hojas de palma (también abundante). Matías se llamaba el amigo. Yo estaba flipando con lo que hacía con las hojas de palma, así que me acerqué y le dije: amigo, ¿me enseñas? El tipo también se quedó un poco así dudando, y ves a saber cómo me explicaría, si en francés o a gestos pero al final Matías me entendió, me senté allí a su lado, y empezó a enseñarme cómo debía cortar las hojas grandes de palmera en tiras más finas que cortaba con una cuchilla de afeitar oxidadísima. Le dije, vale vale, pero las tiras me las cortas tu, yo no toco eso.

Y ésto es lo que salió, de estar allí aprendiendo a realizar utensilios hechos con hoja de palma. El cesto, y un resfriado de estar toda la tarde llovisqueando y haciendo manualidades bajo la lluvia.

Lo mejor, las visitas que iban llegando. Lo del chiringuito de las hojas de palma era el negocio tapadera. Resulta que Matías era además el camello del lugar y iba pasando gente por allí. Unos chicos se sentaron con nosotros y empezamos a hablar.

Fué muy bonito, y simple. O fué bonito porque fue simple. Uno ellos dijo: Tu eres artesano. No lo preguntó, lo afirmó. Yo les decía que no, que no era artesano, que estaba allí con Matías que me estaba enseñando pero que yo no era artesano. Y ellos que si, que yo era artesano, y voy y les pregunto: pero a ver, ¿porqué soy artesano? y me contestan que tenía manos hábiles capaces de aprender lo que hacía Matías, que es artesano, que él y su amigo eran pescadores y Matías y yo artesanos. Así, categórico, con todo su sinceridad e insistencia, como que él lo había visto claro y yo debía creerlo.

Es la historia de como aquel buen hombre de Carabane me nombró Artesano.

Y donde pasamos un buen rato con Matias y la gente de aquella isla, de la que os mostramos algunas fotografías.

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